martes, 22 de junio de 2010

ESTRENO DE "3" Y CONVERSATORIO "LA NECESIDAD DE UN NUEVO CINE PERUANO" EN LA UTP



El estreno de la tercera película de Cinestesia, "3", se ha reprogramado para el miércoles 07 de julio de 2010, a las 7:30 p.m. en el auditorio principal "Angélica Gallegos Escobedo" de la Universidad Tecnológica del Perú (Av. Petit Thouars 116, Lima). Y como estaba planeado, al finalizar la proyección se realizará el conversatorio "LA NECESIDAD DE UN NUEVO CINE EN EL PERÚ", contando con la presencia del crítico de cine Mario Castro Cobos, el director de cine Juan Daniel Fernández y el colectivo Cinestesia.

El ingreso es libre.

Les dejamos con la información de la película:
Título original: “3”
Dirección: Eduardo Quispe Alarcón y Jim Marcelo
Duración: 68 minutos
Año de producción: 2010
Producción: Cinestesia producciones, con apoyo de Proyecto Lado B
Edición: Jim Marcelo Santiago, Eduardo Quispe Alarcón
Reparto: Karla Mallma, Giulianna Mallma, Heidi Quinto, Israel Figueroa,  Eduardo Quispe, Hugo Palomino, Jackeline Castillo, Miguel Vargas, Karin Paz, Claudia Crespo.
Sinopsis:
Una ciudad, un parque, un momento cualquiera. La película retrata a un grupo de jóvenes limeños, quienes dialogan sobre sus vidas, sus intereses, logros, desencantos, decepciones, la cotidianidad, la intimidad de cada uno de ellos; mostrando mundos apartados por las bancas y veredas, pero relacionadas por el espacio-tiempo del parque, acercándonos a dar una mirada microscópica de una realidad generacional, que los protagonistas no terminan de entenderla y de adaptarse. La película oscila entre la ficción naturalista y el documental. Fue grabada de una sola toma secuencia.



Anécdotas de la película:
·         La producción comenzó a inicios de febrero de 2010 y estaba planificada terminar de grabarse a finales de marzo. Finalmente la grabación terminó en junio de 2010.
·         Las razones de la demora fueron diversas, curiosas y algunas bastante penosas. Hubieron muchas dificultades para la coordinación con el reparto, ya que todos trabajaban de forma voluntaria, y tenía que encontrarse un horario que coincida con el de todos. Iniciadas la reuniones de coordinación, se iban organizando el nivel y modalidad de participación de cada uno de los miembros del equipo,  y algunos miembros iníciales se fueron retirando del proyecto por diversos asuntos ajenos a la película. Se requería un mínimo de 12 personas para continuar y se tuvo que reclutar de nuevo.
·         Otra razón fue un problema de salud de Eduardo Quispe, una colitis ulcerativa que lo llevó al quirófano. Se estuvieron postergando los ensayos y las reuniones durante las semanas previas y posteriores a su intervención. El elenco nuevamente se redujo.
·          De igual forma, parte del elenco tuvo problemas de salud, entre resfríos e infecciones, que retrasaron la grabación.
·         La grabación se tuvo que repetir en 3 ocasiones hasta conseguir el resultado esperado.
·         Al terminar la segunda grabación, todo el equipo fue a celebrar a una pizzería cercana a la locación. Para registrar ese momento encendimos la cámara y grabamos, sin recordar que habíamos retrocedido la cinta para revisar algunas tomas. Por ello se tuvo que realizar la tercera y definitiva grabación.
·         Dedicamos la película a la madre de Miguel Vargas, quien falleció dos semanas antes de terminar la grabación. Asimismo, saludamos que Miguel haya continuado apoyando el proyecto, a pesar del difícil momento que atravesaba.


Eduardo Quispe habla sobre la película:
“A inicios de este año, estuve realizando una lista de las que a mi entender habían sido las películas más trascendentales de la década. Encabezaba esa lista “El arca rusa” de Alexandr Sukurov. La razón de esa elección era que por fin una película había prescindido de la edición y el montaje tradicional, que viene a ser el proceso donde la película termina siendo lo que más o menos vemos en pantalla. Eso no era solo una afrenta al cine convencional, cuyo principal atractivo se basa  en  que las reacciones que consigue a través del ritmo del montaje (muy vinculado al video clip y los pirotécnicos productos televisivos al estilo Jerry Bruckheimer), sino también significa un compromiso con la idea generadora de la película, sin retoques, sin efectos post. Sé que la película no es el mejor ejemplo de ello, pero me trae a mente un montón de posibilidades.
Decidí no terminar la lista, pero si comenzar a escribir un borrador sobre lo que podría ser “3”, una película sin soltar el botón de REC durante más de una hora.
Sé también que hay muchas películas grabadas de ese modo o con esa premisa, desde la Soga, del maestro Hitchcock, la irregular Timecode, de Mike Figgis, Tiempo real del mejicano Fabrizio Prada, “La Casa muda” película de terror uruguaya recientemente estrenada en Cannes, entre otros títulos que ya exploraron en esas posibilidades, que en mi caso no me servían de referente. Adicionalmente, no quería que sea una película de un solo plano secuencia, por eso decidimos, con Jim hacer una introducción que le saque la lengua a esa etiqueta.
Queremos volver a explorar la complejidad de las relaciones en estos tiempos de cambios acelerados, de mediatización, desconfianza y aislamiento. Ahora nos extendemos a las relaciones familiares, amicales, entre desconocidos, y entre personas ausentes, todo ello en un microcosmos que es el parque. Si es difícil hacer una película de una sola toma secuencia, mucho más difícil el recrear un momento cualquiera, sin que haya actuaciones demasiado teatralizadas o donde el texto le robe espontaneidad a los diálogos, con situaciones de forzado dramatismo, cómicas  o de acción vertiginosa.

lunes, 7 de junio de 2010

“Reminiscencias” o la autoreferencia que hace la diferencia.

Cualquier persona con un poco de sensibilidad visual, observa con detalle situaciones e  instantes que de pronto, se convierten en epifanías sinestésicas. De pronto, se enciende esa inquieta cámara interna que construye relatos insólitos, que  hace de aquellos  frames mentales planos, escenas y secuencias para el goce interno. Algunos, motivados por una inexplicable necesidad expresiva,  asumen el desafío de trasladar aquellas ideas a un soporte material, arrastrando sus pasiones a las miradas ajenas, que pueden apreciarlas o despreciarlas, con o sin argumentos.
Cuando alguien analiza ese fenómeno, surgen preguntas tan infantiles como cruciales; ¿qué es el pensamiento? ¿qué es el recuerdo? ¿qué es la idea? Y vamos, ¿qué es la existencia?, ¿la realidad, la ficción, la visión, la alucinación. etc.?  Y para ser más específico, ¿qué es el cine dentro de aquella ensalada de cuestionamientos?
Si alguien que ve “Reminiscencias” de Juan Daniel Fernández, y no se cuestiona de esa forma pueril, pues, ha perdido su tiempo.
La premisa de la película nos dice que Juan Daniel ha perdido la memoria en un accidente, por tanto debe reconstruirla en base a recuerdos reminiscentes y videos de archivo familiares. Pero cuando ingresamos a la película, o hacemos el intento, nos vemos forzados a ser parte de aquella enmarañada experiencia neurológica, llena de aniegos sinápticos. En nuestra sobrestimulada sociedad, es muy difícil pedirle al público que piense mientras ve. Mucho más difícil es que se identifique, que simpatice, pero definitivamente nadie puede rehuir a construir. Y en este caso, no se construye una historia, sino una vida en base a imágenes, en una interacción inusual en el cine (nacional). Autor, obra y público son uno, por los más de 80 minutos que dura la película; lucidez, realidad, objetividad, todo eso queda esperándonos en la puerta de la sala de proyección, a que (se) termine la película en nosotros. Eso es un logro muy difícil de conseguir, y mucho más meritorio si se trata de una ópera prima.
La (re)construcción en la que nos vemos inmiscuidos no tiene lógica consciente. La cronología es una exquisitez de la psiquis, un engreimiento al que nos abandonamos mientras asumimos que vivimos. Por ello, la obra de Juan Daniel nos habla de lazos intrincados que sugieren orígenes, lugares y personas que no necesitan presentarse, que son en sí mismas presencias, tanto en el recuerdo, como en la película. Los episodios en la mente de Juan Daniel (aliados al registro de video), el tiempo capturado en ellos y la pregnancia de cada imagen combaten al desarraigo, se sujetan a las neuronas, mientras el olvido, cual torrente empuja con ímpetu, desgarrando lóbulos, hilos de realidad perceptiva. La pantalla se distorsiona, los colores se enturbian y la vida vivida se vuelve a vivir, saltando freudianamente, en un montaje que nos pasea como en un simulador por tres generaciones, tres etapas,  con tres miradas diferentes, en  siete capítulos que han captado la selva, la costa, la sierra, lugares del extranjero, el cafetal, el río, las fiestas, la intimidad; una alquimia cerebral de fotogramas entrecortados,  rayados, quemados y movedizos…y sólo queda estimularse.

Referir a Jonas Mekas,  Stan Brakhage, Narcisa Hirsch y demás dinamitadores del cine convencional no hace falta: Juan Daniel hace su propia referencia, crea su propia tradición, su propio lenguaje;  es su estilo, su película, su cine, su vida. No existen referentes sobre este tipo de cine en el país, por ello es importante el momento que vivimos;  un momento de renovación, de rupturas y de nueva sangre, la que se ha generado a espaldas de prejuicios y posturas casi dogmáticas. Antes que una industria, que según algunos, diversifique los productos, se debería pensar en la diversificación de las miradas. Un nuevo cine también requiere unas nuevas miradas; una mayor apertura a las propuestas que, a fin y al cabo, son las que le dan verdaderos réditos a la imagen cultural de los países, como sucedió en Filipinas, Rumania (curioso es el caso de Tailandia, donde se reactivó una industria tomando como bastiones el cine arte, de autor y experimental), entre otros que entendieron que para sacar a flote una cinematografía, la cantidad no significa calidad, sobre todo tomando en cuenta las condiciones socioeconómicas de los países mencionados, los cuales  indudablemente poseen un cine de alto prestigio sin necesidad de recurrir primero a una copiosa producción industrial.

jueves, 27 de mayo de 2010

CICLO JUNIO/JULIO 2010: "UN NUEVO CINE PERUANO"

 La cinematografía nacional durante la última década, ha desplegado un movimiento de cineastas de vanguardia, quienes aprovechando las ventajas económicas, formales del video digital, las tecnologías de edición caceras, y la cercanía de las evoluciones cinematográficas a través de la internet y el mercado alternativo, han construido un lenguaje propio, acorde a las nuevas tendencias independientes mundiales. Estas películas, que tienen el reconocimiento de un importante sector de la crítica local e internacional, aún escondidas para un público mayoritario, en este ciclo las mostramos con la finalidad de ampliar el debate sobre la necesidad de una nueva imaginería nacional contemporánea como la cinematografía nacional.

Por ello, la Dirección de Cultura de la Universidad Tecnológica del Perú, presenta el ciclo de cine denominado “UN NUEVO CINE PERUANO”, dedicado a mostrar producciones autofinanciadas de agrupaciones de jóvenes como realizadores nacionales, quienes optan por un lenguaje cinematográfico experimental, cercano a las vanguardias artística contemporáneas, presentando propuestas formales y narrativas innovadoras.



Cada película será presentada por Eduardo Quispe y comentada por el crítico de cine Mario Castro Cobos. Después de la proyección de "3", el miércoles 07 de julio de 2010, se realizará el conversatorio “La necesidad de un nuevo cine en el Perú”. Como panelistas estarán los directores Juan Daniel Fernández, el Colectivo Cinestesia, y  Mario Castro Cobos, en una interacción con el público asistente.



Les dejamos la programación. El ingreso es libre.
*El jueves 17 de junio y el 01 de julio no hay proyección.


Jueves 03 de junio – 7:30 p.m.

"Reminiscencias"

Dirección: Juan Daniel Fernández.

País: Perú
Duración: 80 min.
Año: 2010


Sinopsis:
Película está basada en la experiencia neurológica sufrida por el propio director. La memoria de Juan Daniel ya no le pertenece, después de un accidente a inicios de 2009, cayó en un estado amnésico que solo puede ser curado viendo videos caseros y ensamblando imágenes de sus sueños reminiscentes. Reconstruye de esta manera lo que pudo ser su memoria e identidad. Meses después se encontraría con demasiados recuerdos fílmicos, producto de imágenes capturadas por distintas cámaras; son tres generaciones vistas por medio de una película que oscila entre el documental autobiográfico y el montaje digital experimental.

Jueves 10 de junio – 7:30 p.m.

“Detrás del mar”

Dirección: Raúl Del Busto
País: Perú
Duración: 99 min.
Año: 2005
Sinopsis:
Más que un ensayo sobre la espera, “Detrás del mar” es una inquietante presentación del momento posterior a la decisión tomada. Tres personajes han elegido algo, o han sido elegidos por algo. Los tres personajes aguardan algo que llegará del mar, como indicio de una entidad poderosa. Es una película sobre la indefinición de la espera y lo inabarcable, que induce a la reflexión, sitúa al espectador en el lugar del retratista, que observa sin ser visto a los tres personajes, como quien se sienta a contemplar el mar.
Jueves 24 de junio – 7:30 p.m.

"Los Actores"

Dirección: Omar Forero

País: Perú
Duración: 109 min.
Año: 2006

Sinopsis
Una pareja de estudiantes de teatro se enamoran; una mujer sufre una repentina enfermedad; un vigilante (guachimán) vive su soledad; y un viejo actor amateur hace realidad su sueño de actuar en público. Cada historia recorre su propio camino y algunas confluyen de modo inesperado.

MIércoles 07 de julio – 7:30 p.m.

"3"

Dirección: Jim Marcelo y Eduardo Quispe
País: Perú
Duración: 68 min.
Año: 2010

Sinopsis
Una ciudad, un parque, un momento cualquiera. La película retrata a un grupo de jóvenes limeños, quienes dialogan sobre sus vidas, sus intereses, logros, desencantos, decepciones, la cotidianidad, la intimidad de cada uno de ellos; mostrando mundos apartados por las bancas y veredas, pero relacionadas por el espacio-tiempo del parque, acercándonos a dar una mirada microscópica de una realidad generacional, que los protagonistas no terminan de entenderla y de adaptarse. La película oscila entre la ficción naturalista y el documental. Fue grabada de una sola toma secuencia.

jueves, 13 de mayo de 2010

RAZONES PARA UN NUEVO CINE PERUANO


LO ECONÓMICO


Es inconcebible que en un país donde el sueldo mínimo (S/. 550) sea una cuarta parte de la canasta familiar (S/. 2,112), donde el presupuesto para la educación sea menos del 3% del PBI, donde no exista una Escuela de cine, que anualmente los estrenos comerciales de películas nacionales no llegue a dos dígitos, con un público alejado (más bien decepcionado) de las salas al tratarse de una película peruana, con una cartelera y programación de señal abierta saturada de estupidizantes producciones de Hollywood y similares, y que no exista una política clara de apoyo a la producción, distribución y exhibición de películas alejadas del criterio de CONACINE, se piense en crear una industria cinematográfica.


 
¿Es necesaria una industria en un país de esas condiciones?

De ser así, ¿Cuáles serían los criterios de producción para tal industria?

¿Quiénes conformarían sus directivas y cuál sería su modalidad de apoyo?

¿A quiénes apoyarían, y por qué, tomando en cuenta los antecedentes?



Los concursos de subvención estatal se escudan en el bajo presupuesto, en un país donde no se le da cuentas de ese dinero invertido en películas de bajo nivel artístico, educativo, siendo también comercialmente un fracaso.
Las excepciones no hacen la regla.


No se puede hablar de un despegue del cine peruano por el éxito aislado de Claudia Llosa o Héctor Gálvez, ni se puede hablar de exitosas gestiones por logros enteramente personales. No amanece por abrir la ventana.

¿Se debe seguir esperando que sólo se produzca en celuloide de 35 mm, y a través de una productora que “tenga experiencia en el medio”?

¿Cuántas cámaras de 35 mm hay en el medio y cuánto cuesta usarlas sin contar con los rollos y los técnicos que las sepan usar?

LO SOCIAL Y CULTURAL

Si el 99% de los estrenos comerciales son extranjeros, y de ese porcentaje casi todo está made in usa; inculcando su american way, ensalzando su política, su cultura, su modelo económico, a sus “héroes” y criminales, nos queda sólo vivir en un colonialismo cultural.
Sin imágenes propias, asumiremos las importadas.

Bajo ese mismo principio se rigen el arte y las seudo industrias culturales en el Perú; utilizando códigos autóctonos en una estructura extranjera, sin identidad propia, sin personalidad, sin valores propios, vinculándonos más a una sensibilidad externa (no es sorpresa el nivel de desprecio racial que existe en el país) que a una mirada interior. Sin tener nuestro propio camino, seremos siempre el burro amarrado en la puerta del baile. Ya hasta en provincias se quiere imitar a (lo peor de) Hollywood.

¿Qué se puede esperar si la imagen ideal del consumidor de cine es la de un tipo sentado, al lado de su amiga/novia/etc. Viendo una película gringa, mascullando comentarios descriptivos entre cada puñado de palomitas que desparrama en la boca?

LO ESTÉTICO / ÉTICO

Y no hablamos sólo de las influencias, pues un lenguaje personal está siempre influenciado por lo global, si no de una ausencia de esencia. Películas sin alma, sin empatía con casi ningún tipo de público. Son películas llenas de clichés gastadísimos, de gags repetidísimos, predecibles de una manera sofocante, inverosímiles, de (mal) montaje televisivo, con actuaciones teatralizadas, llenas de moralinas y falsas rasgaduras de ropas.

Son películas que no han asumido el arte como un modo de buscar la mejor forma de mostrar la historia, la filosofía, la realidad. Han fallado en su intento de mostrar universos, mundos, parajes, urbanos o rurales, personales o colectivos, naturalistas o realistas.

Han dejado el precedente de ser sólo tropelías aburguesadas, miradas superficiales, narraciones sobre explicadas, que no conmueven, no inspiran, y lo peor, no aportan nada; ni al lenguaje, ni a la sociedad, ni al público.

UN NUEVO CINE

¿Si no ha existido industria, quiere decir que no ha existido cine?


El cine existe con o sin industria, las películas están ahí. No hay tradición, o esta es una muy pobre. Sus deficiencias, explicadas anteriormente, nos llevan a la necesidad de un nuevo cine; un cine que no se haga bajo ningún parámetro del viejo. Sólo la ruptura puede salvar el cine.

El arte sirve para ello, para decir y desdecir, para avanzar y no estancarse. Un artista jamás es conservador, de alguna forma siempre tiene que innovar, de lo contrario su razón de ser pierde valor y sentido.

El cine del Perú no vivió la modernidad, la vanguardia fue inexistente. Hasta ahora.

Surge entonces un movimiento que no tiene manifiesto, pero sí coincidencias. Cuyos principios y razones para hacer cine, así como su búsqueda de un lenguaje propio, libre de convencionalismos, los agrupaba separándolos de lo viejo.

Así, Fernando Montenegro, Rafael Arévalo, Juan Daniel Fernández, Raúl Del Busto, el colectivo Cinestesia (Eduardo Quispe y Jim Marcelo), entre otros, vienen construyendo una plataforma de forma individual y simultánea. Son el producto de la necesidad, de la carencia y de la riqueza de las oportunidades que da el abaratamiento de las nuevas tecnologías, el acceso a la información del panorama cinematográfico mundial a través de internet, el acercamiento al cine de las nuevas (y no tan nuevas) tendencias mundiales a través del mercado “informal” (bendito seas, Polvos Azules), y sobre todo las vivencias generacionales, generando así el nacimiento de un nuevo cine, de nuevos cineastas cuya tradición son ellos mismos, que no le han pedido un centavo a CONACINE, a pesar de estar en su derecho, pues son fondos públicos que deberían ser mejor utilizados.

Sus propuestas están alejadísimas de lo hecho hasta ahora en estas tierras, son arriesgados por lo experimental y lo artístico. Su independencia va más allá del autofinanciamiento: es un modo de ser y hacer, una filosofía, un estilo de vida, una certeza de hacer el cine en el que creen, en satisfacer una necesidad expresiva, de crear, de decir algo nuevo, de la forma más novedosa y porqué no, personal posible. Abriendo un canal para el dialogo con la audiencia, acercarse a la realidad entendiéndola, y no sólo estudiándola o mirándola como fenómeno. Hablar con la verdad, su verdad, compartirla y contarla con la frescura de una nueva era, de una libertad que sólo disfruta el que no le rinde cuentas sino sólo a la autoexigencia, a la trascendencia y a la honestidad.



(En estos días, continuaremos escribiendo, entrevistando a los cineastas, publicando videos y críticas de este nuevo cine. Por lo pronto, les dejamos con el enlace de fragmentos deuna entrevista a Fernando Montenegro, publicada en la revista Godard*