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'Detrás del mar' de Raúl Del Busto
Pero, no se puede negar que gran parte de la producción nacional, mantuvo una “actitud” que evidencia una ausencia de ambiciones artísticas, intentando quizá la masificación, cosa que no se puede asegurar a pesar del aparente formulismo recurrente; con un tratamiento superficial de temas profundos, historias inverosímiles, teatralización de la puesta en escena, representación actoral que no convence, narrativa televisiva, relatos predecibles, con una insipiente carga expresiva, una serie de desaciertos temáticos en asuntos coyunturales, (la guerra interna, la desigualdad social y económica, la dictadura fujimorista, entre otros), climas impasibles, ritmos parsimoniosos, manejo del lenguaje básico, planos y encuadres regulares que llegan a ser sofocantes, aristotelismo a ultranza que han terminado por alejar al público, y terminar de decepcionar a la crítica especializada. Así se puede ver el cine de Lombardi, Tamayo, Durant, Pérez-Garland, Eduardo Mendoza, Fabrizio Aguilar, entre otros. |
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| 'Días de Santiago' de Josué Méndez |
Pero, para no ver esta década como un periodo deprimente, hablaré de las películas que salieron del formato, tanto de producción, como de tratamiento artístico, técnico y expresivo, que sobresalieron durante esta década:
“Detrás del mar” (2005) de Raúl Del Busto es de lejos la mejor película peruana de la década. Deudora de los cineastas trascendentales, Ozu, Bresson, entre otros, Del Busto nos muestra momentos inconclusos, personajes suspendidos en el tiempo, cuando el momento decisivo se fue, y los dejó varados. El mar como símbolo de lo inalcanzable; como la existencia ondulante, la presencia de lo que viene y lo que nunca no vino; lo que se espera sin la certeza de que vendrá. Se puede reflexionar tanto con esta película, pues es toda una experiencia visual, estética y espiritual.
Caso contrario es “SINMUTE” (2008), de Ana Balcázar y Javier Bellido, película que no tiene contemplaciones con el espectador, mostrándonos una pesadilla oscura y perturbadora, llena de viscerales momentos, freudianos, jungianos, lynchianos, pero no por ello desagradables, sino a través de un notable tratamiento visual en clave baja, con un cuidado estético considerando su soporte en digital, y que es propio de las artes plásticas, profesión que comparten ambos directores.
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| 'Sinmute' de Ana Balcázar y Javier Bellido |
“Los Actores” (2006) del trujillano Omar Forero, es una atípica película realizada en provincias, pues recurre al relato sobrio, fluidas interpretaciones de “espontaneidad regulada”, con performances alejadas de burdos parlamentos memoristas o academicismos rígidos, por lo que el cáustico título de la película es por demás divertido. Cotidianeidad, situaciones sencillas dentro de la complejidad del ser humano; la soledad, la incomprensión, la incomunicación, la iniciación, la frustración, la recompensa en un final abierto.
Más experimental, personal, autorreferencial y arriesgada, “Reminiscencias” (2010) de Juan Daniel Fernández, es un viaje por la recuperación de la memoria de su autor, usando imágenes familiares de archivo, donde el director es más un neuro-montador de su propia identidad y recuerdos.
Las películas de Rafael Arévalo “Alienados” (2008) y “Kasa Okupada” (2010), son un desmarque a las convencionales historias tragicómicas-realistas, propias de nuestro cine. Acercándose más al trashmovie y el cine de culto, Arévalo muestra situaciones imposibles, con una irreverencia y gusto por lo estrafalario, que contagia. Con sus originales soluciones a problemas de registro visual o de audio, considero más destacada la primera que la segunda, que no llega a tener la contundencia visual o narrativa de su antecesora, pero que sin embargo, se deja ver con simpatía.
“Encierro”(2009), del director Fernando Montenegro, recurre al género del suspenso, para hablarnos de los afanes artísticos por la notoriedad, donde los fantasmas son más reflejos internos, pues el peor miedo del artista es que, a pesar de sus esfuerzos, su obra nunca obtenga valoración que considera merecida.
Estas películas están realizadas sin padrinazgos, sin palmaditas en la espalda y con mucho empuje, con búsquedas de originalidad y pasión por el cine, algo que pareció extinguirse en las décadas pasada.
Con tal panorama, se espera que el 2011 sea el despunte del soporte digital, ya que sus autores dependen de sus propios medios y sólo rinden cuentas a su propio instinto, teniendo a su disposición el interés que comienza a despertar este “refresco”, ante tanta aridez estética y expresiva.
Eduardo Quispe Alarcón.
P.d. Me reservo de comentar mis propias películas, “1”, “2” y “3”, pero las menciono al menos por respeto a los que colaboraron con ellas, y que lo hicieron con tanta pasión y compromiso, que me hicieron disfrutarlas haciéndolas, como viéndolas. Sin ánimo de verme el ombligo, creo que su trabajo merece ser destacado en recuentos de lo que nos dejó esta década.